
Hay ciertos libros que por su narrativa son un verdadero laberinto, pero en este caso los artistas brasileños Marcos Saboya y Gualter Pupo construyeron un laberinto usando libros como ladrillos. Cerca de 50 voluntarios ayudaron a construir este laberinto, que se extiende por 500 metros cuadrados, con 250.000 libros. La forma del laberinto está basando en la huella digital de Jorge Luis Borges.





























