
La contaminación lumínica es quizás la que menos notamos, ya que nos acostumbramos a no tener una oscuridad total, el problema es que esto trae trastornos del sueño y no nos deja mirar las estrellas. La gente del colectivo español Luzinterruptus son los creadores de este pasto verde vibrante, que “juguetonamente” nos plante una hierba radioactiva que crece bajo las brillantes luces de neón.


























