
Doce sillas de madera pintas de blanco cada una con un texto escrito en negro sacado de las pancartas de los manifestantes que ocuparon Wall Street.

Creadas por Sebastián Errázuriz estas sillas plegables tienen la doble función de ser un signo de protesta y una forma de ocupar mejor los espacios públicos. La serie fue hecha con el fin de ocupar las casas de ese 1% con el mensaje del 99%, ya que en su mayoría este pequeño porcentaje son quienes compran una pieza de colección. Además con el precio de 2.500 dólares por silla se asegura que el mensaje llegue al hogar de ese 1% y a otros miembros del este reducido porcentaje.




























